Residential revitalization

Con el respaldo de un nuevo propietario y una fuerza de trabajo comprometida con su éxito, la mina de oro de Forsterville logró una producción anual récord y, entrando en una fase de expansión, continúa ofreciendo resultados de primera línea.

Ion Hann, el gerente de la mina, no se esfuerza por ocultar su orgullo al hablar de su fuerza de trabajo en la mina de oro de Fosterville.

“Soy de la opinión de que Bendigo es el mejor pueblo minero de Australia”, dice. “La gente quiere venir a vivir aquí, adoptar el modo de vida de esta parte del país. Todos estamos convencidos de que el éxito de la mina está en nuestras manos, si tratamos de hacer lo mejor que podamos nuestro trabajo. Y mientras la mina vaya bien, todos podremos lograr lo que queremos aquí”.

“Tenemos gente que ha trabajado en otros lugares, pero muchos colegas siempre han trabajado aquí. Y no quieren marcharse. Es gente trabajadora que está tratando de alcanzar sus objetivos de vida. Es gente que quiere que Fosterville tenga un futuro largo y promisorio. Por eso consideran la mina como si fuera de ellos. Han hecho propia la estrategia de incrementar la productividad y la eficiencia, y los resultados están a la vista”.

Fosterville Gold Mine

La mina de oro de Fosterville es la más grande el estado de Victoria. Inició su producción en 2005 y superó el millón de onzas en enero de 2016.

A unos 150 kilómetros al norte de Melbourne, Fosterville espera producir entre 140 y 145 mil onzas de oro en 2017, tras batir sus récords en 2016 con 151.755 a un grado de proceso de 7,55 gramos por tonelada y 90,1 por ciento de recuperación en 2016. Ostenta, además, los costos más bajos de su historia, 420 dólares estadounidenses por onza.

Fosterville acaba de registrar un récord de producción con más de 150 000 onzas en 2016, la última de una serie de marcas de esta localidad minera ubicada en el centro del estado de Victoria, a 150 kilómetros de Melbourne.

En 1851, cuando se descubrió la existencia de oro en la zona, creció un pueblo de 40 mil habitantes en un año. A lo largo de un siglo, el campo aurífero de Bendigo –de unas 3 600 hectáreas– produjo cerca de 25 millones de onzas de oro, antes de que se iniciaran las explotaciones subterráneas.

Con una población que ahora supera los 100 mil habitantes, Bendigo figura entre las localidades más populosas del interior del país y es hogar para la gran mayoría de los empleados de la mina.

En una industria conocida por la gran cantidad de empleados que viajan en avión a su trabajo, en Fosterville la mayoría vive a media hora de la mina.

Una década de resultados

La mina de oro de Fosterville, la operación aurífera más importante de Victoria, inició su trayectoria en 2005 –como operación a cielo abierto– y pasó la marca de un millón de onzas en 2016. Ese año, la producción fue de 151.755 onzas con un grado de 7,55 y un 90 por ciento de recuperación, un récord para la mina. Esos niveles de producción se lograron con un récord de bajos costos operativos, solo 420 dólares estadounidenses por onza.

Cuando Fosterville inició su transición a la minería subterránea, en 2006, se estimaba una vida para la mina de cinco años, un pronóstico que se ha extendido permanentemente gracias a nuevos resultados de exploración.

La minera canadiense Kirkland Lake Gold adquirió Fosterville en noviembre de 2016, como parte de su fusión con Newmarket Gold. El ambicioso programa de exploración de esta última empresa había llevado al descubrimiento de zonas de alto grado, en 2015 y 2016, y Kirkland se propone continuar en la misma senda, con la inversión de entre 45 y 55 millones de dólares en operaciones de exploración en sus siete minas, en 2017.

“Tuvimos hasta nueve perforadoras trabajando en los últimos 12 meses, y eso creo nos pone en la vanguardia de Australia en este momento” dice Hann. “Como resultado, hemos hecho hallazgos interesantes, algunos verdaderamente muy interesantes”.

<p>La mina de oro Fosterville, de Kirkland Lake Gold, es la mayor operación de oro del estado de Victoria. Se inició en 2005, como mina a cielo abierto, y en enero de 2016 superó la marca del millón de onzas extraídas. </p>

La mina de oro Fosterville, de Kirkland Lake Gold, es la mayor operación de oro del estado de Victoria. Se inició en 2005, como mina a cielo abierto, y en enero de 2016 superó la marca del millón de onzas extraídas.

Entre los resultados anunciados a inicios de 2017 figura una sección de 15 x 15 metros con 1,429 gramos de oro por tonelada –o sea más de 50 onzas– con una fracción de 6 metros con 21,49 gramos por tonelada. Se encontró oro a la vista en varios puntos de las estructuras de Lower Phoenix Footwall y de Eagle, abiertas para la explotación vertical.

“Tradicionalmente, esta mina ha sido una de 4,5 a 5 gramos por tonelada”, dice Hann. “Esos niveles, junto con un trabajo duro, nos permitían ser rentables. Ahora el grado está subiendo, pero tenemos que seguir trabajando en la mina como si siguiese siendo de grado medio o bajo, como antes. Todavía rigen los mismos criterios de eficiencia y productividad, todo sigue igual. A la larga, espero, significará que los grados más altos lleven a un margen mayor de ganancias con la misma base de costos. Es muy importante para nosotros mantener la sustentabilidad. Una vez que uno alcanza un objetivo, se tratar de mantenerlo con vida. Lo mismo con la productividad. Este es un viaje sin fin”.

La dirección de la mina ha identificado las estrategias para mejorar la productividad y la eficiencia, y ha puesto en marcha campañas de mejoras. Por eso Fosterville también modernizó su flota de transporte en 2016.

“Teníamos camiones con menor capacidad de carga. Con nuestros objetivos de productividad, necesitábamos camiones más grandes”, dice Hann. “No queremos poner más máquinas en la mina sino mantenernos en un mismo nivel, o incluso reducir la cantidad de camiones que usamos. Lo que debe aumentar es la capacidad”.

Un verdadero 60+

Fosterville probó un Sandvik TH663 por tres meses, a principios de 2016, y los impresionantes resultados motivaron la compra de la unidad en uso y de dos unidades más, para reemplazar los camiones de 45 toneladas.

“La prueba fue muy bien”, dice Dave Capell, el capataz de la flota de vehículos de la mina. “La confiabilidad, el tonelaje transportado, la velocidad en pendientes y el bajo tiempo de parada fueron factores que, en su conjunto, hicieron de estos camiones la mejor opción de compra”.

Los nuevos camiones están ofreciendo, en promedio, 500 horas de trabajo mensuales y una disponibilidad del 90%.

“El TH663 es un verdadero camión de más de 60 toneladas”, dice Hann. “Estamos promediando cargas de entre 61,5 y 62 toneladas, todo el tiempo. Los conductores están impresionados con el nivel de confort de la cabina y su ergonomía. Es un camión inteligente, que envía información vital a la nube y al que podemos conectarnos y acceder por la red. Podemos ver qué está haciendo cada camión. Fue un paso importante asegurarnos de estar al frente en materia de tecnología, y cuantas más posibilidades de automatizar, mejor”.

El superintendente de mantenimiento de la mina, Heath Guthrie, dice que la recopilación de mayor cantidad de información desde la mina será vital para la planificación en el futuro.

“Hemos instalado una red de Wi-Fi en los niveles más profundos de la mina para poder obtener más información”, dice Guthrie. “Cuanto más información podamos subir desde la mina, más vamos a poder ver lo que está pasando con los camiones. Es un nuevo mundo en el que nos adentramos y a medida que avanzamos vemos nuevas formas de utilizar la información que obtenemos en beneficio de nuestras operaciones diarias”.

Gracias a su motores Tier 4, la nueva flota de TH663 ha producido emisiones mucho más bajas de partículas de diésel que los camiones anteriores.

“A medida que aumentamos la profundidad de la mina, las condiciones de trabajo se vuelven más y más importantes”, dice Hann. “Factores como la ventilación y la gestión de la temperatura ambiente se vuelven aún más importantes. Acabamos de pasar la cota de mil metros, y a esta profundidad, ya vemos que el calor es un factor con el que vamos a tener que trabajar. Reducir las emisiones allí donde podamos es muy importante”.

<p>Heath Guthrie</p>

Heath Guthrie

A medida que aumenta el grado de oro a mayor profundidad, aumenta también el trayecto de los camiones desde el punto de producción a la zona de descarga del mineral en bruto.

“Nuestros camiones tienen, ahora, una hora y media de viaje entre ambos puntos. Aumentar la capacidad de carga con tantas toneladas mejoró el perfil de producción este año”, dice Guthrie. “Es cuestión de eficiencia y de mover la mayor cantidad posible de material”.

Procesamiento exclusivo

La forma en que Fosterville procesa el material que descargan los TH633 es único. Tras la trituración, la molienda y la flotación, se usa un proceso de oxidación bacterial para liberar el oro, con un pre-tratamiento de los concentrados y sulfuros refractarios, lo que reduce el consumo de energía y las emisiones de la etapa de lavado convencional subsiguiente.

La planta BIOX de Fosterville es una de 10 plantas de ese tipo en el mundo y le ha permitido a la mina porcentajes récord de recuperación. Comparado con otros procesos refractarios, recupera más oro con menores costos y menor impacto ambiental.

Kirkland Lake Gold Ltd

La empresa minera Kirkland Lake Gold Ltd espera producir tanto como 525 000 onzas de oro durante 2017 en sus siete minas subterráneas de Canadá y Australia. La base de esta minera de rango medio son dos operaciones de alto grado y bajo costo: el complejo minero Macassa, en el noreste de Ontario, Canadá (con una producción de 174.167 onzas y una recuperación del 97,1 por ciento en 2016) y la mina de Fosterville en el estado de Victoria, Australia.

“Tenemos mucho oro en los sulfuros así que usamos un proceso con bacterias que se alimentan de sulfuros y liberan el oro, para que luego lo podamos extraer con un proceso de cianurización con carbono (CIL)”, explica Hann. “La etapa BIOX es básicamente una etapa viva, con microbios como los que viven en los respiraderos de sulfuros del fondo marino, aunque aquí sea en tanques. Probablemente tengamos la planta BIOX más moderna del mundo. Es mérito de la gente de aquí, junto con tecnología propia y patentada. Los resultados que obtenemos se destacarían en comparación con cualquier otra planta del mundo”.

Pese a todo lo obtenido en Fosterville a lo largo de los últimos diez años, Hann y sus colegas en la dirección de la mina se niegan a dormirse en los laureles.

“Lo que ha pasado aquí en Fosterville en la última década es motivo de orgullo para todos. No hay duda”, dice. “Lo que hemos logrado no es revolucionario pero lo que hacemos, lo hacemos muy bien. Y tenemos que seguir mejorando, con la tecnología apoyando ese proceso”.

“Necesitamos equipos inteligentes que puedan comunicarse con nosotros, aunque para nosotros es y será nuestra gente lo más importante. Tenemos que asegurar el compromiso y la capacidad de trabajo de nuestros colegas. Tenemos una gran fuerza de trabajo, comprometida con el éxito de la mina. Entienden que pueden cumplir sus objetivos en su vida y en sus carreras en la medida que la mina cumple los suyos”.