esco: sal con historia

Bernburg, Alemania. La producción de sal en esta localidad transcurre desde la Edad Media cuando se hervía salmuera en enormes calderos abiertos. Hoy, esco – european salt company – recurre a los equipos mineros más modernos para extraer sal de roca de un depósito formado hace 250 millones de años.

La minería está integrada a la historia de Bernburg, alguna vez una etapa de una ruta comercial medieval en el este alemán y hoy una ciudad con 35 mil habitantes. La sal producida en la planta de Bernburg es un importante motor económico para la zona y miles de operarios y mineros de la región poblaron las calles de la ciudad, en 2012, vistiendo trajes típicos, para celebrar los cien años de una operación que muestra gran vitalidad.

“Realizamos perforaciones de exploración diarias para obtener detalles geológicos para nuestro plan de producción”, explica Hans-Martin Müller, el gerente de producción de la mina. “Esperamos tener unos 40 o 50 años más de producción aquí”.

esco – european salt company y la planta de Bernburg

Con oficinas centrales en Hanover, esco – european salt company – es el mayor productor europeo de sal y parte de la unidad de negocios de sal del grupo K+S con operaciones en Europa y las Américas. Con una capacidad de producción anual de unos 9,7 millones de toneladas de sal cristalizada y salmuera, esco ofrece a sus clientes una amplia gama de productos salinos de gran calidad, incluyendo sal para uso químico, industrial, farmacéutico, alimentario y carretero.

Con una capacidad de producción anual de unos 2,5 millones de sal de roca y evaporada, así como 1,4 millones de toneladas de salmuera, la planta de Bernburg es la más grande de la empresa en Alemania. La planta, con unos 450 empleados, tiene una historia de más de cien años.

La mina de Bernburg fue incorporada en 2002 a la empresa esco – european salt company- del grupo K+S y es actualmente el mayor de los tres sitios de producción de la empresa. En los últimos años se han invertido más de 170 millones de euros en la modernización de las operaciones.

Los campos mineros de Bernburg cubren una extensión de aproximadamente 40 kilómetros cuadrados y la producción alcanza los dos millones de toneladas de sal anuales.

Los depósitos de sal de Bernburg se formaron hace más de 250 millones de años. El lago de Zechstein, que cubría gran parte de lo que hoy es Europa Central durante el período pérmico superior, fue desapareciendo gradualmente por evaporación.

Cuando se abrió el primero pozo minero en Bernburg, en 1912, el objetivo inicial era la extracción y el procesado de potasa. Aunque la explotación de la sal de roca se inició en 1921, la explotación de potasa continuó hasta 1973 cuando se decidió concentrarse en las abundantes reservas de sal de roca, llamada “cristal de sal” por su color blanco y su estructura cristalina.

El grado de pureza de la sal de Bernburg es un impresionante 99 por ciento de cloruro de sodio, y hasta 99,8 por ciento en los mejores lotes. “Oro blanco”, lo llaman algunos mineros.

“Un producto con mil usos”
Müller, el gerente de la planta, se ríe de la ironía de empaquetar sal con una antigüedad de miles de millones de años en envases con fechas de vencimiento de dos o tres. Müller ha trabajado ocho años en la planta de Müller asegurando que se alcancen los volúmenes de producción planificados con el grado más alto de calidad que es posible.

Y aunque muchos crean que la sal es, ante todo, un producto de uso gastronómico, solo una parte muy pequeña de la producción termina en los restaurantes o en las cocinas hogareñas.

La sal de Bernburg se envía a prácticamente todo el mundo para uso agrícola o en los sectores farmacéutico y químico, en procesos industriales pero, más que nada, para evitar la formación de hielo en la red caminera de los países escandinavos y otros mercados del norte de Europa en invierno.

“Nuestro jefe siempre dice que la sal tiene miles de usos”, dice Müller. “Tenemos, en realidad, un producto de temporada porque extraemos la mayor parte de nuestra sal entre octubre y marzo”.

Aun cuando impere el más crudo frío invernal, la operación de Bernburg puede llenar 400 camiones y 250 vagones de ferrocarril por día. Las tres plantas de esco en Alemania pueden suministrar hasta 25 mil toneladas diarias de sal para uso carretero durante todo el invierno.

Con ocho procesos diferentes de molienda y cribado, la planta de procesamiento –ubicada en la superficie de la mina– puede ofrecer granos de sal con tamaños que van de 0,2 a 5 milímetros, dependiendo de las necesidades del cliente. Pero todo el proceso se inicia con una extracción subterránea eficiente.

Eficiencia en la extracción
Luego de bajar en la jaula del elevador hasta la profundidad final de 500 metros, Müller maniobra uno de los Jeep de la mina hacia una de las galerías más largas de la mina, con una red operativa total de 65 kilómetros. La calidad de los túneles y la visibilidad permite a menudo fijar una velocidad máxima para vehículos livianos de 50 kilómetros por hora.

Müller conduce su vehículo a lo largo de la cinta transportadora principal, que puede transportar mil toneladas de sal por hora hasta la entrada del pozo desde donde se la eleva a la planta procesadora. Pronto llega al frente de minado donde un cargador Sandvik LH621 está en plena tarea de transportar grandes bloques de una voladura reciente hasta una trituradora. Allí se lleva el material a un tamaño de unos 15 centímetros de diámetro para que pueda ser transportado eficientemente hacia la planta de procesado.

<p>La excavación de galerías se hace en dos niveles horizontales, superior e inferior, y las zonas de producción se conectan posteriormente por cámaras verticales.  Los realces resultantes son de grandes dimensiones, de 35 metros de alto y 200 metros de largo.</p>

La excavación de galerías se hace en dos niveles horizontales, superior e inferior, y las zonas de producción se conectan posteriormente por cámaras verticales. Los realces resultantes son de grandes dimensiones, de 35 metros de alto y 200 metros de largo.

<p>Los cargadores Sandvik LH621 de Bernburg, con un tamaño de balde de 14 metros cúbicos, permiten cargar 21 toneladas de sal por palada.</p>

Los cargadores Sandvik LH621 de Bernburg, con un tamaño de balde de 14 metros cúbicos, permiten cargar 21 toneladas de sal por palada.

Los procesos han avanzado mucho desde los primeros años de extracción industrial en Bernburg, cuando la sal se sacaba sobre rieles en carros tirados a caballo. La mina siempre está buscando formas de mejorar la productividad de sus operaciones subterráneas.

Elogio del cargador
Bernburg adquirió recientemente dos nuevos Sandvik LH621, los modelos más grandes de la línea, para reemplazar equipo ya anticuado.

“Buscamos un proveedor con un cargador que respondiera a todas nuestras demandas en términos de emisiones, economía y productividad”, dice Müller. La productividad era nuestro criterio principal, por eso decidimos comprar la máquina más grande de Sandvik, con un tama ño de balde de 14 metros cúbicos. Representa 21 toneladas por palada, para nosotros, una productividad muy buena”.

Los Sandvik LH621 ya habían demostrado su valor en minas de Morton Salt en Estados Unidos, una filial del grupo K+ S. Aunque también se tomara en cuenta el desempeño de estos equipos en otras minas de sal alemanas y una explotación potasa vecina a Bernburg.

Otro factor clave en la elección fue la limpieza de las emisiones de su motor, clase Tier 4 Final.

“La clase Tier 4 Final implica una nueva tecnología para nosotros pero tenemos que hacer todo lo posible por la salud de nuestros empleados y cumplir con las regulaciones sobre emisiones de la UE”, dice Müller.

Sandvik LH621

El cargador subterráneo más grande de Sandvik, el Sandvik LH621 de 21 toneladas, ha sido diseñado para entregar seguridad y productividad de clase mundial. Una gran relación peso-potencia asegura ciclos de carga más rápidos mientas su motor diésel de clase Tier 4 Final reduce a un mínimo las emisiones.

“A los conductores les gusta saber que están operando con motores limpios. Cuando uno deja la cabina al completar un turno de trabajo, el aire está limpio. Es una sensación bastante nueva para nosotros, algo bueno para nuestros operarios y para las condiciones del aire en la mina”.

El nuevo cargador pronto se transformó en el favorito de los operarios. Los Sandvik LH621 son los primeros de la mina con una cabina cerrada, reduciendo los niveles de ruido, calor y polvo a los que se expone el conductor.

“Estoy impresionado por la rapidez del cargador, su hidráulica y su rendimiento, y por su cabina con aire acondicionado, especialmente cuando uno está en el frente de minado o sus adyacencias donde siempre todo es muy polvoriento y caluroso” dice el operario Davis Protzmann. Es una maravilla operar uno de estos cargadores tan grandes. Apenas le entro a la pila de sal el balde se llena”.

Bernburg espera contar con un tercer Sandvik LH621 antes de fin de año.

“Los Sandvik LH621 son las máquinas más modernas de nuestra mina”, dice Müller. Hemos obtenido una gran productividad de nuestros nuevos cargadores y contamos con mantener este desempeño productivo en el futuro”.

Solución Sandvik– Tecnología Stage IV/Tier 4

Sandvik Mining ha trabajado junto a Volvo Penta para liderar la introducción de la tecnología diésel más reciente, con emisiones ultrabajas, conocida como Stage IV/Tier 4 por los requisitos establecidos por la Unión Europea y Estados Unidos. Los gases de escape de los motores más nuevos de esta categoría tienen niveles muy bajos de óxido de nitrógeno (NOx) y de partículas de diesel (DPM). La nueva tecnología permite a las empresas mineras mejorar el entorno subterráneo para los trabajadores y reducir los costos de mantenimiento y también de ventilación.